11/04/2013

‘Temps’ de Teatre de Guerrilla en el Paranimf. Montaña rusa de sentimientos ante la muerte

El actor Quim Masferrer protagoniza este viernes 12 de abril en el Paranimf de la UJI ‘Temps’, la última producción de la compañía catalana Teatre de Guerrilla en la que interpreta a un personaje al que le comunican que le quedan 90 minutos de vida.

“¿Qué harías si te quedaran 90 minutos de vida?”. Con el rostro patidifuso de un hombre y emulando la portada de la revista TimeTeatre de Guerrilla convoca al público a la representación de Temps, este viernes 12 de abril a las 20.00 en el Paranimf de la Universitat Jaume I con entradas a 11,20 euros. Una obra basada en el torrente de sensaciones y pensamientos que se le agolpan al protagonista al saber que se enfronta a la última hora y media de su existencia. La primera gran cita teatral de la programación de primavera en el espacio cultural de la UJI, que también tiene previstas otras funciones con muy buena pinta: la poesía visual de Tierra pisada, por donde se anda, camino de la compañía madrileña El Canto de la cabra (viernes 19 de abril) o Nuevamente ante ti fascinado de la compañía deDaniel Abreu para conmemorar el Día Mundial de la Danza (viernes 26 de abril).

Escrita e interpretada por Quim Masferrer y dirigida por Ramon FontserèTemps fue estrenada en el Festival Temporada Alta de Girona en 2012 con un gran recibimiento, por lo que ha sido incluida en la Xarxa Alcover de Teatre 2013 a través de la que llega a la UJI. Y es que el autor y actor de Sant Feliu de Buixalleu, fundador del propio Teatre de Guerrilla y guionista de distintas programas de TV3 y Catalunya Ràdio, se ha ganado una notable fama de cómico iconoclasta, que sabe arrancar la risa inmediata pero al mismo tiempo cocinar mensajes de calado. Y en esa complicada tesitura se sitúa la obra que protagonizará este viernes en Castellón, sin dejar títere con cabeza ni indiferencia alguna entre el público.

El personaje que interpreta Masferrer vivirá una hora y media de auténtica montaña rusa de sentimientos con un cronómetro restando sin compasión los últimos minutos de su vida. Podrá gozar de la plena libertad de pasar cuentas sin remordimientos, de decir la verdad de todo lo que piensa, de ser realmente sincero por una vez, de poder saltarse las normas políticas, sociales y morales. La libertad, incluso, de reírse de la muerte. Pero también sufrirá la angustia por acercarse al precipicio de una muerte segura. La tristeza de las despedidas, los llantos, los recuerdos, los olores, los amigos, los paisajes, los amores… que nunca más sentirá. Todo eso que podría haber hecho y ya nunca podrá hacer.

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